Casas Encantadas IV

Cuarta entrega de Casas Encantadas, esta vez nuestra protagonista empieza a sentir presencias extrañas en la casa de Peñíscola. ¿Cómo acabará el día?.

 

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Le di las gracias al agente y le prometí que visitaría al médico. Pero no pensaba hacerlo. No dejaría que me volvieran a confundir por una esquizofrénica. He oído voces toda la vida, he visto cosas que nadie más, aparte de Luna, ha visto. Pero sé que no estoy loca, sé que en ese lugar alguna vez, cuando tal vez no era ni la misma casa, alguien sufrió allí dolores terribles, alguien gritó desgarrado por el dolor, tal y como lo había oído la noche antes, alguien fue masacrado hasta el punto de desangrarse y salpicar todo con su sangre. Y también sabía que ese ser no cesaría en su empeño de contarme su historia. Como esa vez que me encerraron, como cuando era pequeña y aprovechaban la quietud nocturna para violar mis sueños de niña y convertirme en el testimonio mudo de su existencia. Me han hablado desde que tengo uso de razón, o antes tal vez, se han aparecido y me han mostrado como murieron, me han contado su historia y yo me he vuelto casi loca por ellos, por su culpa, por eso ahora quería ignorarlos, quería creer que eran tonterías de pueblerinas, histerias caninas, berrinches de bebé. Pero no, lo cierto es que a pesar de las pastillas y de los encierros, ellos quieren hablar y están muertos, ellos quieren hablar y yo soy médium, es el binomio perfecto. -¡Joder! ¡Habla! ¡¿Quien te despedazo de este modo?! ¡¿Quién te mató?!

 

La cocina empezó a temblar como si de un terremoto se tratará. Luna ya no ladraba, su gruñido se había vuelto lloro, estaba asustada y se escondió tan lejos como pudo del espectáculo.  Las puertas de los armarios empezaron a abrirse y cerrarse sin parar, dando unos portazos violentos ¡¡¡platos al suelo, tazas al suelo, vasos al suelo!!! El estruendo se extendía por toda la casa, podía oír como se abrían todos los armarios de la casa, como sus puertas golpeaban con furia entre ellas, la ira se había apoderado de la casa.

 

-¡Basta!¡¡¡ He dicho basta!!!- Así no te escucharé, dije dirigiéndome a la nada. ¡¡¡¡No vas a hacer que me encierren de nuevo!!!!¡¡¡Si me encierran, nadie conocerá tu historia!!! Al momento reinó un silencio absoluto en la casa. Ví aparecer a Luna con el rabo entre las patas por la puerta, ya más tranquila aunque aun temerosa. Fui a por David que miraba el desorden con ojos de niño, aplaudiendo alegre desde su parque y me extraño que no se hubiera asustado en absoluto esta vez. Esta claro que el ser no quería hacernos daño, solo quería llamar mi atención, y por Dios que lo había conseguido.

 

El resto del día lo dediqué a poner orden, por fin ese ser y yo habíamos formado un armisticio, le propuse que me hablara a través de sueños y él se dedicó a no fastidiarme más y dejarme disfrutar de David y de Luna.

 

Llego la noche y me dispuse para el gran momento. Ahora hacía mucho tiempo que no lo practicaba, por miedo a que me encerraran de nuevo, como cuando mi ex marido me encontró en medio del jardín, desnuda y hablando aparentemente sola. Desde entonces he hecho ver que no los veía, que no los oía. De eso hace ya más de un año, más de dos. Estaba embarazada y ni siquiera lo sabía aun. Desde entonces que no lo hago, estoy nerviosa y hasta diría que un poco asustada.

 

 

Continuará…

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