Oui-ja… ¿juego o terrorífico artefacto del infierno? II

Categoría: Parapsicología e investigación
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ouija11 Oui ja… ¿juego o terrorífico artefacto del infierno? II

 

Ya hemos leído como Miguel se las ingenió para despertar la curiosidad de las tres adolescentes. A continuación veréis como Ana Mari, la protagonista de nuestra historia, presiente que todo esto terminará nada bien y aterrada se da cuenta del error cometido al querer entrar en un mundo tan tenebroso.

 


Eran ya las diez de la noche y tenían que irse a casa, pero antes de despedirse, Marta, la menor de las tres chicas, le pidió a Miguel si sería capaz de enseñarles a ellas a hacer esto. Ana Mari y Carmen, miraron entre aterradas y llenas de curiosidad a Marta, pero ninguna la contradijo. El miró a las tres con un extraño brillo en los ojos y su rostro tuvo, por un instante, un ademán malvado. Claro que puedo enseñaros, mañana domingo, podemos empezar con la primera lección, a las seis de la tarde os espero dentro de la iglesia en ruinas.

 

Un escalofrío recorrió la espalda de las tres muchachas, pero lamentablemente, el afán de saber que era eso de practicar espiritismo, podía más que su miedo. Ana Mari era la más madura de las tres. Se había quedado huérfana de madre muy joven y eso la había hecho crecer antes de la cuenta. Les dijo a sus amigas que tenía un mal presentimiento. Después aceptó como las demás, no había demasiadas oportunidades de entretenerse en la aldea, y lo de mañana prometía ser de lo más emocionante.

 

Era la una de la madrugada y un sudor frío empapaba el cuerpo de Ana Mari. Acababa de despertarse de una pesadilla y sintió unas terribles ganas de vomitar. Se levantó y fue al baño, de puntillas y sin encender la luz, no quería asustar a su padre. Al llegar, se miró en el espejo y por un momento no fue su rostro lo que vio allí reflejado. Quiso gritar, pero la voz no salía de su garganta. ¡Dios mío!, dijo,  ¿Qué caramba era esa bestia que había reflejada en el espejo? Recordó su sueño…una iglesia en ruinas, oscura, se oyen unos cánticos y al final hay un altar con un extraño maestro de ceremonias. Se mareó y tuvo que lavarse la cara. Su rostro estaba pálido, volvió a la habitación e intento dormir, pero estaba aterrada, algo en su interior le decía que las cosas no iban a salir bien.

 

Continuará…

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